miércoles 17 de octubre de 2007

SOBRE LA NIÑEZ


Recientemente han aparecido en nuestras estanterías dos títulos con un denominador común: ambos narran episodios de la infancia (más o menos autobiográfica) de sus autores (franceses para más similitudes). El primero de ellos es “Piero” de Edmond Baudoin y el segundo “El pequeño Polio” de Farid Boudjellal.

En Piero, Baudoin relata una niñez marcada por la enfermedad de su hermano, no como hecho dramático, sino como elemento de unión entre ellos, de apartamiento del resto del mundo y creación de un universo propio basado en sus dibujos y en su imaginación.

La historia de Boudjellal, a pesar de lo que el título pueda sugerir, no está centrada tanto en la polio (que el autor realmente sufrió de pequeño y que da lugar a anécdotas realmente divertidas en la obra) como en el contexto histórico que le tocó vivir en su infancia. La visita de De Gaulle a su ciudad en plena guerra de Argelia es la excusa para que el pequeño protagonista tome conciencia de su origen argelino, del valor de la amistad y de la familia.

En ambos relatos los protagonistas descubren al lector su temprano amor por el dibujo. Pasión por los tebeos que, en el caso del “pequeño Polio”, le lleva a hacer cualquier cosa por conseguir su tebeo favorito y a convertirse en un experto en copiar portadas (inicio de más de un dibujante al que admiramos). En el caso de Baudoin, el dibujo es más una salida a su imaginación desbordante, su juguete, una expresión de libertad que se ve reflejada en su evolución hasta el día de hoy. Su maestría en el trazo y la libertad que se desprende de sus tintas hace que no podamos imaginar otro inicio que el que nos relata en esta obra. Lo que sí sorprende es conocer que el destinado a dibujar era su hermano y no él, pero eso es otra historia que descubriréis leyendo “Piero”.

Las dos narraciones revelan mucho más de lo que parece en un principio. Son historias de descubrimiento y ternura, de amistad. En “El pequeño Polio” se nos acerca a un hecho histórico un tanto desconocido en nuestro país. En ambas está presente la enfermedad sin que esto marque un tono melodramático en ninguna de las dos obras, a pesar de que en cierto modo encaminó las vidas de los protagonistas en una determinada dirección.

Obras, en fin, recomendables a todas luces, tanto por su espléndido dibujo como por las hermosas historias que nos cuentan. No os las perdáis.

Bego

Etiquetas: