martes 13 de noviembre de 2007

Diario de un salón del manga 2nd GIG

Viernes 2 de noviembre del año 2007:

Aún sigo viva, resacosa pero viva. He sido la primera en despertarme, son las 9 de la mañana y me propongo despertar al resto del grupo. Intento bajar de la litera con cuidado para no molestar a los guiris de la cama de al lado sin mucho éxito, ya que tropiezo y de pocas me dejo los dientes de recuerdo en el suelo de la habitación. Mi amiga (a quien suponía dormida) me mira con cara de pocos amigos, y se empieza a desperezar mientras yo me dirijo lo más sigilosamente posible a la habitación de al lado a despertar al resto del grupo. Dos horas mas tarde, estamos todos en pie y listos: cosplay ok, cañones de protones listos, fantasma a tiro, dos Gotic Lolitas corriendo escaleras abajo…, lo típico.
Hoy es el día de los cosplay (costume playing). Más de uno se preguntará qué es eso: pues bien, cosplayarse es vestirse y comportarse como algún personaje de algún cómic, video juego o anime, y la verdad es que lo mismo te encuentras con la cosa más cutre del mundo que con alguien maqueado hasta la mismísima punta de las cejas.
Ahí van unas cuantas fotos:



Así que allá vamos, máquina de fotos en mano, a la caza de todo lo que lleve un atuendo fuera de lo común; eso sí, no contamos que, con tres cazafantasmas entre nuestras filas el avance va a ser penoso, ya que cada 5 metros alguien nos para para hacerles una foto.
Hay muchísima mas gente que el día anterior. Mi amiga y yo nos separamos un poco del grupo, para poder ver mas cosas, y no hacemos mas que exclamar frases como ¡ey mira son los caballeros del zodiaco!, o ¿has visto a ese tío vestido de colegiala? (typical, typical!) y después está la pregunta del millón: “perdona, ¿te importa que te haga una foto?”.

Unas cuantas horas después, la desnutrición hace su aparición estelar en nuestra vida. Mi estómago empieza a emitir sonidos extraños y me doy cuenta al igual que mi amiga, de que no hemos comido nada desde ayer. Nos dirigimos pues a un bello stand donde venden comida japonesa, y a pesar de que la hora de comer pasó hace ya varias horas esperamos un buen rato (casi dos horitas haciendo cola de pie!)para comprar un Obento (tartera con comida), takoyaki (bolitas de pulpo) y nikuman (pastelito de carne o vegetal, según los gustos de quien lo pida).
Menos mal que estaban buenos, que si no, no me habría hecho responsable de mis actos, y quizá hubiese habido algún que otro muerto.

Y después ¡al karaoke!, a ver como canta
la gente estilo OT, subidos a un escenario esperando la gloria y los aplausos de su público. Debo remarcar que era el concurso y la gente que cantó lo hizo genial. La verdad es que pasamos un buen rato viéndolo, lo único que me fastidió es que se me había terminado la batería de la cámara de fotos, ¡No, horreur! y estaba saliendo gente digna de foto (pataleta).
Bueno como todo se acaba, otra vez reunimos a todo el grupo y nos volvimos al hostal a descansar una poca, que al día siguiente tocaba mucho más y yo me estaba muriendo de sueño.

Y en el siguiente capitulo… ¡La invasión de las kekas!, emoción, intriga y dolor de barriga.

Rakel

1 comentarios:

Anonymous El del mordisco en el brazo ha dicho...

¡No, por Dios, invasión de las kekas no! O_o

14 de noviembre de 2007 13:12  

Publicar un comentario en la entrada

<< Página principal