jueves 25 de septiembre de 2008

THE BOYS, vol. 2



Los incorregibles Garth Ennis y Darick Robertson vuelven a la carga en The Boys Vol. 2, con la misma mala leche y tono "destroyer" que en la primera entrega. Si creías que Billy el Carnicero era un cabronazo sin entrañas, espera a ver sus nuevas fechorías (esa sonrisa final que aparece en la portada...); si esperas que Huguie se "ponga las pilas" de una vez, ha llegado su momento; si echabas de menos a sus encantadores amiguitos, Leche Materna, el Francés y la Hembra... aquí están todos de nuevo.
Regresan los entrañables chicos de negro, listos para proporcionar exactamente lo que prometen: humor bestiajo y escatológico (el "apretón" de Huguie, por ejemplo), escarnio del mundillo superheróico ("los comics te pudren el cerebro, colega"), personajes "made in Ennis" (ese superhéroe soviético venido a menos que responde al improbable pero muy apropiado nombre de Salchicha del Amor...), misterios resueltos (¿por qué visten de negro?) y otros sin resolver (los desopilantes pasatiempos a los que se entregan el Francés y la Hembra entre misión y misión)...
Este segundo volumen recopila dos historias: "Moja", en la que Billy y Huguie investigan el asesinato de un joven gay relacionado con algunos famosos superhéroes (con una impagable visita a una librería de comics muy especial), y "Glorioso Plan Quinquenal", en la que el grupo viaja a Rusia y Huguie hace nuevos amigos durante una visita muy poco turística. Tanto Ennis como Robertson mantienen en sus respectivos cometidos el mismo nivel de calidad que en la primera entrega. Esta vez, Peter Snejberg toma el relevo de Robertson en algunas páginas, pero, pese a ser más que competente, no hace olvidar en ningún momento al estupendo dibujante de Transmetropolitan.
La serie navega ahora mismo en EE.UU. viento en popa bajo la bandera de Dynamite, tras dejar los autores, dueños de los derechos, el sello Wildstorm (dicen las malas lenguas que la ya célebre "escena del hamster" tuvo algo que ver... Wildstorm se lo pierde). Solo nos queda esperar que el resto de la singladura mantenga el alto nivel de diversión, burla despiadada hacia el mundo de los superhéroes, mala leche por litros y estupendos dibujos de que hace gala este segundo tomo de The Boys, como ya ocurría con su predecesor.

Mikel

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